Rom 15, 5-7
Quiera el Dios de la paciencia y de la consolación hacernos la gracia de estar siempre unidos mutuamente, en sentimientos y afectos según el espíritu de Jesucristo, a fin de que no teniendo sino un mismo corazón y una misma boca, glorifiquéis a Dios, el Padre de Nuestro Señor Jesucristo. Por tanto, sobrellevaos recíprocamente, así como Cristo os ha sobrellevado a vosotros para gloria de Dios.
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